Apuntes de mi clase de apreciación musical I

June 27, 2011

Una de las pocas cosas por las que no odio el facebook es porque me entero de eventos que solo promocionan en tal medio, como el taller al que estaré asistiendo esta semana.
Pero bueno, ya haré un post sobre cosas que no odio, después de todo, de facebook.

Hoy inició el “Taller de apreciación y lenguaje musical” en la UNID y con el apoyo del Instituto Municipal de Cultura de Gómez Palacio, no me pagan por la promoción ni nada, pero qué buena onda que hagan talleres así. Lo imparte el maestro Gabriel Robles (contrabajista de la Camerata y Director de la escuela de música Silvestre Revueltas, entre otros muchos títulos en su currículum), y hasta es gratis.

El objetivo del taller es: “Al término de estas pláticas el asistente estará dotado de herramientas que le facilitaran el aprendizaje de un instrumento musical así como tener un punto de vista crítico hacia las diferentes manifestaciones y géneros musicales”.

Siempre he dicho que estaría padre aprender un instrumento musical, pero tengo una guitarra colgada en mi cuarto que desde preparatoria no toco; estuve en el taller de piano de la escuela sin éxito alguno, y bueno excusas sobran, pero el punto es que nunca he practicado ni he desarrollado la disciplina de llevar mi instrumento a todos lados, de practicar, comer y hasta dormir con él, no, pero conozco a gente que sí y qué bueno.
Lo mío es más escuchar, disfrutar y compartir, así que me gustó el hecho de aprender teoría musical.

Hoy empezamos con definiciones, lo que transcribo es como yo lo entiendo, pero las definiciones originales son del libro “Teoría de la música” de Francisco Moncada.

Sonido: Resultado de las vibraciones producidas por las cuerpos sonoros.
Entiéndase por cuerpo sonoro todo aquello que produce, redundantemente, sonidos, como puede ser un instrumento o incluso cualquier cosa, como una silla. La diferencia es que un instrumento produce sonidos regulares, que puedes controlar, y si arrastras una silla pues, es distinto, irregular.
Las vibraciones pueden ser producidas por percusión (cuando golpeas) o por frotamiento (por ejemplo con un arco sobre las cuerdas de un cello).

Cualidades del sonido:

1. Altura: o entonación (que tan grave o aguda es una nota)

 

 

 

 

 

 

2. Intensidad: fuerza, que tan “fuerte” o “bajito” es un sonido. Los términos dentro del contexto son:
Forte = Fuerte
Piano = Bajo

 

 

 

 

 

 

 

3. Timbre: Es la cualidad personal de cada instrumento. Ahora sí que como hay instrumentos de madera, de metal, o con pieles, cada uno suena distinto.

Armónicos: Dentro de un sonido grave van apareciendo más agudos, son como sonidos dentro de sonidos que aparecen dentro de una misma nota. Mientras más grave es el instrumento, más armónicos contiene. Hay un patrón de como van apareciendo o “sonando” los armónicos.

Lo dinámico de la clase es que todos estos conceptos son ejemplificados, bueno, el profr. llevaba su contrabajo y escuchábamos. Sé que es distinto solo leer algo a ya ver en la realidad a lo que se refiere.

Y bueno lo que a mí me encanta también, el ruido, que produce vibraciones irregulares:

Para pasar a la clasificación de instrumentos musicales vimos un cortometraje de Disney titulado “Toot, whistle, plunk and boom” que aquí les comparto, ilustrativo y con sello Disney:

Posteriormente vimos la clasificación de instrumentos Hornbostel-Sachs que está integrada por:

  • Aerófonos: Instrumentos que necesitan ser soplados.
  • Membranófonos: Aquellos en los que una piel/membrana está tensada en una caja de resonancia (como los tambores).
  • Cordófonos: Cualquier instrumento con cuerdas, pueden ser punteados, como las guitarras, percutidos, como el piano y frotados, como el violín.
  • Ideófonos: Que surgen naturalmente y con ellos se pueden producir sonidos, como con piedras, latas, cucharas, algunos ya más “pro” como las castañuelas, maracas o claves.

Cabe mencionar que cuando se creó la clasificación no existían los instrumentos eléctricos, pero ahora ya pueden formar su propia familia también.

Aquí una imagen resumida, ignoren que está en comic sans por favor:

click para ampliar

Y para terminar la clase ahondamos en los cordófonos, ahora sí que “la magia detrás” de como se produce el sonido en los instrumentos de cuerdas.
Ahora ya saben que cuando suena es porque: “La cuerda mueve el puente y transmite la vibración a la tapa que va al alma y ésta a su vez transmite la vibración hacia el fondo y sale por las efes”. Esto en el contrabajo, supongo que en una guitarra sale por la boca. Jejeje, en fin.

Para terminar, conocimos instrumentos de cuerda no tan populares, como la viola de gamba (antecesor del contrabajo), la zanfona, el erhu, berimbau, dulcimer, la tiorba y el sitar, aunque éste último sí lo conocía gracias a Apu y a los Beatles.

Mis favoritos nuevos descubrimientos fueron el erhu y el dulcimer, el primero con toda una carga de melancolía y el segundo me suena más música de medievo, denle click en los links de arriba, al menos en estos dos instrumentos, y déjenlos que les vuele la mente.

Y así terminó el primer día en el taller, y sí, me divertí.

Mañana la crónica del día dos.


Sonidos ambientales

June 21, 2011

Hoy por la mañana veía en las noticias un reportaje respecto a los “sonidos que la gente extraña”. Mostraban una lista de únicamente dos elementos:

* El tren.
* La máquina de escribir.

Al final del reportaje los presentadores añadieron el sonido del afilador de cuchillos (el que hace con la armónica, ¿si lo han escuchado?), y el de los pregoneros que ofrecían sus productos con una distintiva voz de promoción. Y cómo el sonido de la máquina de escribir lo relacionabas a trámites burocráticos. Yo lo relaciono con las citas en el ISSSTE, que al final también es un proceso burocrático, pero de la salud; sí, recuerdo aquella secretaria que golpeaba con sus dedos índices las teclas de su Olivetti de carro grande. En fin, ahora en la única parte en que veo máquinas de escribir es en Mad Men.

Ahora que lo pienso, yo no puedo decir que extraño tales sonidos, puedo decirles que mi casa está ubicada en un lugar particular de la ciudad que me permite disfrutar de toda la armonía que el ambiente me ofrece. A siete cuadras están las vías del tren, así que lo escucho regularmente. Mi vecina de enfrente tiene gallos (sí, a mí sí me levanta el canto de un gallo), y también por las mañanas es un desfile de pregoneros, incluyendo el señor del menudo (solo los domingos), el del pescado (cuando es temporada), la señora de la verdura fresca (no sé de qué lugar la saque pues no hay parcelas ni nada por el estilo cerca, pero ella así las anuncia “frutas y verduras frescas”). Igualmente también pasa el afilador de cuchillos y su peculiar sonido con la armónica. Los camotes, el elotero con su corneta, las gorditas de cocedor (“ya llegaron las gorditas, las gorditas de cocedor, hay de rajas, de frijoles, hay de queso y chicharrón, sí señora, sí señor, ya llegaron las gorditas de cocedor), bueno éste es más un jingle. Mi mamá dice que antes pasaban las gelatinas, ésas a mí ya no me tocaron.

Casi me olvido del “pan panadero”, pero ese es más famoso en la ciudad vecina, al parecer ya se trajeron la franquicia para acá también.

Un día grabaré los sonidos ambientales de mi ciudad, antes de que el afilador de cuchillos se extinga o los trenes dejen de existir.

¿Y ustedes? ¿sonidos ambientales que recuerden? ¿promociones de vendedores que pasen por su casa?

El señor afilador de cuchillos que pasa por mi casa no trae una bici, pero éste señor es el que sale en las imágenes al respecto en Google.


Sobre la centralización de la industria musical

June 20, 2011

El 1 de junio el staff de la publicación Warp Magazine convocó a miembros exponentes de la industria musical mexicana a un debate para discutir y “entender el momento histórico que vivimos respecto a la música que sale y llega a nuestro país, la imagen del lugar en donde estamos parados y la planeación de la ruta que pensamos recorrer en el futuro inmediato”.

Hoy comenzaron las actividades y publicaron el calendario de las mismas.

Justo acaba de terminar la charla “La centralización de la industria musical”, en el que a grandes rasgos comentaron acerca de lo que yo llamo “todo pasa en las metrópolis” (y entiéndase por metrópoli lo obvio: Monterrey, D.F., Guadalajara), que si la infraestructura que hay en las mismas, que si la densidad de población, que si la diversidad de la misma población, y demás términos de logí$tica que se pueden comentar al respecto.

Muchas veces uno como usuario se queja de que en su ciudad no pasa nada, o que solo traen a Gloria Trevi, Zoé, la Guzmán o Alejandro Fernández, pero sí, me pongo en el lugar de los promotores y escuché atentamente sus opiniones también, el por qué a veces no les va bien en determinado lugar donde ya habían llenado antes, o cómo no hay esa “constancia” por parte del público y los pronósticos del “como te irá” son inciertos.

Así que si los conciertos no van a tu ciudad, pues tú vas a los conciertos, así de fácil y sencillo ¿no? Lo cierto es que así como las promotoras planean sus shows, tú también planeas el show en el que te aventurarás para ir a ver a tu banda favorita a otra ciudad.

Y es que los promotores comentaban que todo sería distinto si se pudieran conseguir presentaciones de la banda en diferentes lugares del país, mínimo unas seis, y ya no nadamás las metrópolis, incluso hacían la comparación con España, que cuando las bandas hacen giras por allá hay varias presentaciones, aunque sea en plazas o lugares “chicos” como bares, pero a los que el público asiste regularmente. Yo como dato nadamás les recuerdo que México está del tamaño de cuatro Españas (territorialmente hablando) y la frase con que todos quieren zanjar un asunto que no contiene ninguna solución pero sí resignación: “es que es otra cultura”.

Algo de lo que también comentaron fue de los movimientos underground que se están gestando en el interior de la república, y es que (hablando particularmente de mis territorios, la laguna, Torreón, Gómez, Lerdo) uno no puede estar solo; sí, serán minorías o la escena no será tan grande como en las metrópolis, pero hay público para todo y personas con gustos en común con los tuyos. Es imposible que en plena era de la información te creas el único que conoce a equis banda o lee a cierto autor que solo ha publicado en el país más recóndito del mundo. No. Y es divertido compartir, y es divertido dejar de sentirse diferente cuando hay muchos diferentes con buenas propuestas. Y no, no me estoy saliendo del tema, tengo un punto, yo lo veo así: el bar underground de tu localidad dejó de serlo, ahora va gente a la que no le habías visto la cara antes (porque sí, uno siempre ve a la misma gente en los lugares que acostumbra, ¿apoco no? Sea Monterrey, Guadalajara, el D.F. o Torreón), pero de repente el lugar se llena más, comienzan a traer a bandas o exponentes de propuestas similares pero ahora a nivel nacional y de vez en cuando una que otra personalidad del extranjero que jamás imaginarías que los tendrías ¡en el bar de tu ciudad! Esto claro solo tú y tus similares lo conocen, el mundo de ahí afuera ni cuenta. Pero igual yo tampoco le daba importancia a equis baile en la Feria de Gómez Palacio y también con lleno total las personas brincoteaban de felicidad. Es el mismo concepto, apoyar el movimiento local, de lo que te guste, ahora sí que citando la frase de la cerveza del apache: “la cosa es buscarle”, y ahorrar, para que puedas ir a ver a quien se te dé la gana cuando los promotores “hagan el favor” de traerlos.

En fin, la centralización siempre existirá, es como el gobierno del país, ¿qué esperaban?, no es algo que se pueda resolver sencillamente, solo así son las cosas, a menos que tengas la lana para financiarte un gig privado, como en las bodas en las que aquí ha tocado Luis Miguel. Ya verán que en la mía también tocará una banda chingona, jajaja.

La metrópoli que me queda más cerca es Monterrey, pero la situación actual del estado es indignante, igual que la de mi ciudad, tiempos mejores que volverán, estoy segura. Y ahí estaremos de nuevo, desvelándonos tranquilamente escuchando buena música y tomando una bebida de sandía en un bar del barrio antiguo.

Así leeremos afuera del “Coliseo Centenario” algún día.

Mis dos centavos.


Growing up won't bring us down mixtape

June 15, 2011

Me acuerdo que en sus cumpleaños les regalaba a mis amigos mixtapes, cassettes grabados cantando yo las mañanitas (con mi melodiosa voz,  ja) e incluían mezclas con canciones que nos gustaban.
O también cuando grababa directo de la radio, y sufría cuando el locutor o un anuncio hablaba o lo programaban en medio de la canción, ni modo, rewind y a tener que grabar encima de nuevo.

Entonces, tenía tiempo que no realizaba un mixtape, muchas veces hice mezclas para mí para escucharlas en el carro, pero las canciones no tenían un orden particular y brincaban de un ritmo o género a otro, no me importaban los tonos, al fin eran canciones que me gustaban y yo era la única que las iba a escuchar (bueno, ocasionalmente mi mamá o  mi amiga que se va conmigo a la escuela también).

Pero hacer un mixtape, al estilo precisamente tape, tiene su onda y tienes que estar en el mood, para escuchar, hacer cambios, jugar. Sí, hoy fue ese día idóneo.

El siguiente es una promesa para mí, un recordatorio; canciones que me dicen que voy a estar bien, que mis días y noches son jóvenes, y que yo también lo soy. Tengo todo para ganar, ¿ganar qué? Lo que sea que me proponga, hay tiempo, y sí, enfrentémoslo, estoy creciendo, y me emociona todo lo que hay ahí afuera esperándome, tanto por conocer.

Esta es mi promesa, mark my words, I must be something someday.

Download here.

Growing up won’t bring us down.

tracklist.

[00:00] The greatest light is the greatest shade – The Joy Formidable
[05:03] Young blood – The Naked and Famous
[09:09] Time – Réplica
[14:33] Ageless beauty – Stars
[18:33] In my mind – Amanda Palmer
[22:42] Way of the world – Dear Reader
[26:33] Bloom – Mae
[31:14] Se satura mi cabeza – Fernanda Ulibarri
[34:37] Gonna get it right now – Telekinesis
[38:05] Chocolates and cigarettes – Angus and Julia Stone
[41:47] Going north – Missy Higgins
[44:23] Someday – Tegan and Sara

 


De genealogía

June 13, 2011

Samantha Valenzuela, hija de Martin Valenzuela, hijo de Florentino Valenzuela, hijo de Rafael Valenzuela, hijo de Dominga Valenzuela.

Sí, mi apellido viene de una mujer. La abuela Dominga.

Hace tiempo me dediqué a investigar sobre la genealogía de la familia, ya había tenido la “espinita” antes, pero no se había concretado el proyecto hasta hace poco.
Por aquellos días, el Dr. y amigo Sergio Corona me recomendó el sitio que mantienen los mormones en línea, lugar donde están alojados infinidad de documentos y datos indexados respecto a actas de nacimiento, registros de bautizos, matrimonios, etc. ¡De todo el país!, permítanme intensificar mi emoción ¡¡De todo el mundo!! Podré no coincidir con las ideas de los mormones, pero esfuerzos de este tipo se les reconocen. Tengo entendido que se les incentiva mucho a investigar en su genealogía y sus orígenes.

El punto es que yo no creía mucho que en tal sitio fuera a encontrar información, pero cual fue mi sorpresa que ¡sí!, tienen los documentos originales, entonces puedes corroborar los resultados de la indexación, o ahora sí que si no aparecen resultados tienes que buscar y “hojear electrónicamente” los archivos de iglesias, que al menos a mí, me fueron de gran ayuda en la búsqueda de los ancestros de la familia Valenzuela.

Entonces la abuela Dominga vivía en Rodeo, Dgo. Hija de José Aniceto Valenzuela (1809).
Tuvo dos hijos gemelos, Ismael y Rafael. Ambos no reconocidos y por ello llevaron el apellido de Dominga, el Valenzuela.
Cuando Ismael y Rafael crecieron, se fueron a vivir a La Laborcita, en San Pedro del Gallo, Dgo.
En el lugar había pocas familias, destacan los Morales, Antunes y Sánchez. En un archivo del censo en 1930 se enlistan a treinta y tres habitantes en la comunidad.

Rafael conoció y se casó (por la iglesia y por el civil) con María Morales Reyes.
y el 19 de Junio de 1926 nació Florentino Valenzuela.

Mi abuelo me platico lucidamente como recuerda el día en que conoció por única vez a su abuelo (El hombre que no les dio su apellido a Rafael e Ismael, ¡el novio o el affair de la abuela Dominga!)
Me platicó que llego su papá (Rafael) y le dijo a María:
“Rápido, lávale las manos a los niños. Quiero que conozcan a mi padre”.
El tenía siete años, y lo vio de lejos, era un hombre güero, pero no llego a su casa, habló con Rafael y se retiró. Y así fue como conoció o más bien, vio de lejos a su abuelo, y se quedó con las manos y la cara limpia esperándolo.

Después me dijo que Rafael le había dicho que su padre se llamaba Conrado Segovia, mismo que por futuras búsquedas que realice supe que estaba casado con Severa Arreola cuando conoció a la abuela Dominga.

Desconozco si por haber estado ya casado no podía reconocer a Rafael e Ismael, en todo caso serían bastardos pero llevarían el apellido Segovia.
De cualquier forma me gusta mi apellido y reconoceré a la abuela Dominga por habernos legado el Valenzuela.

 

El origen del apellido y el escudo del mismo es material de otro post.
Un león coronado nos representa.

Gracias por leer.


Anthology of Japanease literature

June 6, 2011

La imperiosa necesidad de escribir, y de leer, y escuchar música, y que te duelan las sienes, y tengas que salir a la terraza a que te dé el aire.
Ya no aguanto mucho frente al monitor, cosa extraña, espero que no dure mucho. No sé si sea mi silla, no sé si no esté durmiendo bien, o si le eche la culpa al colchón.
Ya no sé a qué echarle la culpa.

El título de este post viene de este libro no planeado que se cruzó en mi camino. Más bien eso me pasa por andar por las estanterías y luego uno es atraído por libros con nombres sugerentes y luego lo empiezas a hojear, te atrapa, ya caíste.
Qué bonito pensar en los libros como un rito atrayente.

Total que el libro citado está en la sala de consulta de la escuela y como es de consulta no se puede sacar. Lo extraño es que presiento que nadie después de haberlo catalogado lo había abierto antes, lo cual me emocionó también. Pero en fin, el libro en cuestión fue donado por la embajada japonesa (ahí decía) y está en inglés. Incluye desde las primeras compilaciones de poesía y relatos de los periodos de la historia del país del sol naciente.

Anoté algunos fragmentos, por ejemplo este del Man yoshu (Collection of Ten Thousand Leaves).

Love  is a torment
whenever we hide it
why not lay it bare
like the moon that appears
from behind the mountain ledge?
Anonymous

O este otro parte del Kojiki (Records of Ancient Matters, oldest surviving japanease book).

They say I’m in love –
the rumor is alredy
in circulation;
yet when I began to love
There was not a soul who knew.
Milo no tadami

Con mucho sentimiento los extractos que escogí ¿no? Es que no me quise traer los que hablaban de las flores de cerezo, los árboles o el sonido del río, o de más relaciones con la naturaleza, que también tienen su toque claro está. ¿Se imaginan el momento en que fueron escritos? Lo que motivó, la escena, la naturaleza, un instante yo qué sé. Así pasa.

Y estaba esta historia “The grateful sparrow”, que intenté buscar una transcripción pero no encontré.
Pero contaba como una mujer cuidó a un gorrión después de que le habían lanzado piedras y lo habían lastimado, le dio de comer y lo ayudó a recuperarse. Tiempo después cuando el gorrión estuvo en un mejor estado, lo dejó libre y este voló  y no regresó. La mujer pensó, “oh tanto esfuerzo y ya se fue, así nadamás”. Pero tiempo después el gorrión regresó y traía como una semilla (gourd?) y se la dio a la mujer y volvió a volar. La mujer plantó la semilla y salieron muchos frutos para alimentar a su familia y compartir. Su vecina le dijo que cómo le había hecho para cosechar tanto, le platicó del gorrión y de la semilla, entonces le dijo que compartiera una semilla con ella, pero la mujer le respondió algo así como que solo podía compartirle de los frutos, no darle ahora así “la fuente original”. La vecina se molestó y fue a apedrear a un gorrión y luego ya lo cuidó y lo ayudó a mejorarse también.
El ave se recuperó y la vecina lo dejó volar. El ave también volvió tiempo después y también con una semilla. Pero al contrario que la primera mujer, ella no cosechó frutos, sino cosas malas (creo que salieron animales feos) cerrando con la moraleja de “We must not be envious of others”.

Muchos autores de la compilación son anónimos, otros si vienen referidos. Es padre porque antes de cada texto te dan una explicación del contexto, el tiempo en que fue escrito y breves datos biográficos del autor o del libro original del que fue extraído.

Y así fue.


Esperando al autobús

May 30, 2011

1:23 pm. Una banquita estándar de aluminio para que la espera sea más cómoda. Temperatura ambiente de 42°C, 38°C a la sombra del techo de aluminio de la banquita mencionada.
Una moneda de cinco pesos del año 2008, tres de un peso, dos del 2009, una de 2010. ¿Por qué si es del 2010 sigue “brillosita”? ¿Por qué la cara de la moneda donde está el águila está “de cabeza”?
Abre su mochila, revuelve entre los cuadernos y las hojas de máquina sueltas. Encuentra el libro con el separador amarillo en la página 102.

“- Hum, hum, aquí estoy otra vez -dijo Bárbol
¿Comenzabais a cansaros y a sentir alguna impaciencia, hmm, eh?”

¡Flusssshhh!
¡Tuuuuunnn!
¡Tu tu tu tu tu tuuuu!
(Onomatomeyas de automóviles pasando y cláxons)

Da un trago a su litro de botella de agua antes de volver al libro.

“Bueno, temo que aún no sea tiempo de sentirse impaciente. Hemos cumpli…”

¡Flusssshhh!
Una camioneta azul roba su atención. Vuelve a guardar el libro en la mochila.
Cuenta los automóviles azules que pasan frente a la calle.
Tres en promedio por minuto. Hay más de color blanco.
Se pone de pie al ver un autobús a lo lejos, viene sobre el puente, si fuera el que esperaba no podría detenerse.
No, no era el autobús esperado.

1:47 pm. Empieza a sentir el calor a través de sus zapatos. Se imagina a estos fundiéndose con el cemento de la banqueta, pegándola a la misma justo cuando el autobús esperado se aproxima. Peleando por despegarse, los zapatos como chicle, enredándose en las hebras que desprenden, mientras el autobús se aleja y la deja. Regresa a la realidad. Sus pies están separados del suelo. Sus converse negros todavía no se funden.

Da otro trago a la botella de agua. Por suerte sigue fresca. Siente el sudor resbalar por su frente y mejillas, se seca el mismo con el hombro de la playera roja.

Vuelve a abrir los bolsillos de su mochila. Encuentra su armónica roja. La toma entre sus manos. Sopla a través de ella. Empieza a recordar los tonos de la canción que tiene tiempo aprendiendo. Los repite. Sopla cada uno de los agujeros de la armónica, intenta memorizar los sonidos. Vuelve a tomar agua.

Otro autobús se ve a lo lejos, de nuevo sobre el puente. Guarda la armónica en la mochila, prepara las monedas, analiza la situación de hacer la parada y lograr que el autobús se detenga. Estudia la posibilidad de hacia donde correr. Falsa alarma de nuevo, un camión de personal.

1:56 pm La temperatura parece aumentar. Siente las corrientes de aire caliente pegándole en el rostro. Vuelve a tomar agua. Teme quedarse ahí, que el autobús no pase y que las reservas de agua se agoten. Observa el escenario de alrededor. Podría poner en práctica los consejos del tipo que sale en “A prueba de todo”, ¿pero de dónde sacaría agua? sus pensamientos volvieron a ordenarse. Tomó asiento de nuevo. Bajó la mirada. Casi veía los hilos de vapor salir del pavimento, de la banqueta, de sí misma. Pudo sentir la sensación que muestran algunas películas cuando enfocan en primer plano el rostro, una oreja, la frente, la boca. Todo realizando su función con una capa de sudor encima. Estiró los brazos. Quería gritar, quería irse ya. Pero no, tenía que confiar en que el autobús pasaría, no le iba a pasar lo mismo que a Bob Esponja, no se iba a quedar esperando ni iba a perder el autobús. Se tranquilizó. Tomó más agua. Volteó de nuevo la mirada hacia el final de la carretera por enésima vez, y ahí se veía a lo lejos, por debajo del puente, no era un espejismo producido por el calor del desierto. Era el autobús. Lo era. Sonrió, esperó a que se aproximara y le hizo la parada a una distancia considerable. El autobús se detuvo, volteó hacia la banca para verificar que no se quedará ahí la armónica, el libro, o cualquier objeto personal y subió los escalones, escuchó el sonido de bienvenida y recibió su boleto de pasajero de $4.50.

Al final solo utilizó la moneda de cinco pesos del año 2008 y recibió de cambio una moneda de cincuenta centavos del 2005. Tomó asiento detrás del chofer. También volvió a tomar agua.