Por fin conocí el estadio corona (bueno, su estacionamiento)

Corona music fest

Y el Corona Music Fest hizo escala en la ciudad por segundo año consecutivo. El año pasado no fuimos porque las bandas no me llamaron tanto (a los de Zoé ya los había visto y me duermen, Fobia mñe, los Jaguares era lo mejorcito, pero en fin).
Ahora el evento tuvo más difusión, veíamos carteles con el evento por toda la ciudad y anuncios en la radio y televisión. Y como no hay mucho que hacer los fines de semana todos estaríamos ahí.
La edición de este año incluía en el cartel a: Los bunkers, Los amigos invisibles, Kinky, Panteón rococó y La maldita vecindad.
Así que digan “¡uy que fan soy de todos!” No. Pero ya hacía falta un evento donde echar relajo.
No soy tan influyente después de todo, ya que conseguimos las codiciadas pulseras el viernes poco antes de las 9:00pm que dejaran de vender alcohol en la ciudad. Por un six de Corona Light obtuvimos los pases. Al día, el six sigue intacto en mi refrigerador.

Me preocupaba cómo íbamos a llegar al evento, ya que éste se realizaría en el estacionamiento del estadio, preguntándome yo ilusamente, “si va a ser en el estacionamiento, “¡¿dónde nos vamos a estacionar?!” sí, lo que es no saber y no haber ido nunca al estadio. Efectivamente, a los alrededores hay amplios terrenos que son ocupados con el fin de dar este servicio con precios que oscilan entre los $20 y $40 pesos. Quedamos justo enfrente del acceso al lugar donde por $25 no se hacían responsables por daño/robo total o parcial al vehículo.
Aproximadamente a las 6:20pm ya estábamos haciendo fila, nos pusimos nuestras pulseritas azules, veíamos pasar las modas de los jóvenes de la ciudad, los peinados, las playeras negras deslavadas, y hasta los vestidos de noche de las asistentes. (¡¿Cómo te pones vestido para ir a al slam?!).
Empezaron a tocar los Bunkers mientras estábamos formados, y como no conozco ninguna rola de ésos pues estuvo bien disfrutarlos desde afuera bebiendo nuestros shots de 5-hour-energy para el evento, y esque la cerveza está tan overrated ¿no?
Casi al final de que dejaran de tocar los Bunkers entramos, no nos revisaron mucho, de hecho, no nos revisaron, aunque sí había muchos policías y personal externo de vigilancia.

Ya había bastante gente (unos diez mil doscientos cincuenta y tres, de los cuarentamil quesque asistieron), nos fuimos hasta adelante del escenario y brincamos un buen rato con Los amigos invisibles y sus “sexy” rolas, y no son mentiras, yo sí estaba ahí. Llegaron los primeros empujones y aventones, y derrepente solo sentía en mi espalda una especie de puñaladas, que no lo eran literalmente, solo el hecho de que mi cuerpo estaba en calor y sentías los chorros de cerveza fría (que yo quiero pensar que era cerveza).
Atrás de nosotros estaban unos tipos flacos sin camisa y con gorras de ésas que traen una hoja de mariguana. Apenas iba arrancando el relajo y estos cuates ya estaban bien high. “A veinte el cigarro”, se escuchaba al fondo, mientras iban pasando una muestra gratis del producto.
Nos salimos a respirar un poco de aire con menos humo, y fue entonces cuando nos dimos cuenta que nuestra odisea non stop acababa de comenzar: en el brincoteo perdimos las llaves del carro y de la casa. Shit!
La aguja en el pajar se queda corta en comparación con encontrar las llaves entre un montón de pies y de gente brincoteando o bailando slam, la iluminación y la cantidad de basura y objetos extraños en el suelo tampoco iba a ayudar. Ya estaba ideando como íbamos a salir de ahí cuando mi novio volvió de entre el montón de gente con el gran hallazgo: las llaves del carro. Todo ésto sucedía mientras Los amigos se despedían y daban paso a un break mientras Kinky se preparaba para salir.
Nos enfrentamos de nuevo a la marea mientras ésta estaba tranquila, fue así como encontramos unas llaves de la casa de alguien más, pero no las que buscábamos. Había muchos lentes de sol también, pero por el momento no me iba a poner a buscar tesoros entre el suelo. “Si ya tenías las del carro que eran las importantes ¿para qué querías las de la casa? ¡ya confórmate!” El punto era que en tal llavero estaba también las del bastón de seguridad del carro.
Para terminar este capítulo de la odisea, no teníamos copia del bastón, así que mientras Kinky tocaba su electropop, nosotros fuimos al carro a ver cómo quitábamos el bastón. Como dato histórico, ya me había pasado un altercado con un bastón de seguridad de éste tipo, ya que a mi carro se le quedó atorado uno igual y las llaves no lo abrían. Aquella ocasión un cerrajero sin más herramienta que su fuerza logró romperlo y me dio uno de los consejos más útiles en mi vida: “No mija, esque éste tipo de bastones no sirven, de éstos ya no ande comprando”.
Así que bueno, ya estando en el carro, mi novio y yo intentamos forzar el bastón, pero no cedió tan fácil. Que bueno que nadie nos preguntó si estábamos tratando de robarnos el carro. Después, poniendo en práctica mis clases de física y máquinas simples, haciendo palanca con el mismo bastón y apoyándome con mi mano izquierda, crash, el bastón se rompió y lo pudimos quitar. WTF. Así que lo que parecía que era metálico era en realidad plástico metaloso o algún tipo de metal rebajado que cedió ante la fuerza de mi mano izquierda. Moraleja: No compren bastones de seguridad tipo “T”.

Regresamos al relajo ya más tranquilos, ya no había fila para entrar, en el camino vimos policías separando a mocosos peleándose, a niñas llorando porque las subían a las patrullas, y demás escenas que se pudieron apreciar en la cantina más grande de la ciudad este fin de semana.
Panteón Rococó en el escenario y nosotros más lejos del mismo, pero lo suficientemente cerca para apreciarlos y seguir saltando. Tocaron sus hits, y como era predecible terminaron con “La carencia”.
Así que para el final todavía teníamos energías, Rocko de La maldita inició con sus rituales alzando las manos, anunciando que la noche solo sería de paz y baile en la ciudad.
No soy fan from hell de ellos, pero arman buen ambiente y como quiera te pones a brincotear aunque no quieras. Tocaron tanto rolas que todos aunque no seamos fans conocemos, además de material nuevo, cerraron calmada su presentación con Kumbala. Sus visuales, por cierto, estaban muy padres.

Salimos del lugar aproximadamente 12:40am,  después de todo lo sucedido me divertí mucho, grite, brincotié y la dí algún codazo a alguien. No tomé cerveza (¡!), y tal vez me drogué sin querer, pero pues quién no.
Increíble como entre cuarenta mil gentes te encuentras a conocidos. Que bonito y que pequeño es el rancho, caray. Oh sí.

Corona Music Fest 2011: Cerveza-droga-baile-y-música-non-stop.

Como un tip para los organizadores: El próximo año, además del stand de “personas extraviadas”, un stand de “objetos extraviados” no estaría del todo mal.

¿y ustedes? ¿qué tal estuvo el relajo colectivo?

Por cierto que el escenario estaba con ganas, además del audio ya iluminación, no me puedo quejar en los aspectos técnicos, fueron la-on-da.
Al rato me robo  pongo fotos del siglo para que vean e ilustrar éste post.

Hasta la próxima odisea non stop.

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