Recordando cuentos

Hoy en clase de los libros leimos unos ensayitos pequeñitos, así de dos páginas de Gilberto Prado Galán, escritor lagunero, de uno de sus títulos “Fragmentos del asombro”. Un ensayo se llamaba “El alfiler melómano” y “Elogio de la amistad” El primero quise que lo leyéramos porque pensé que hablaría de música, pero ni al caso xD, hacía referencia a diversos recursos en que el alfiler es empleado, tal vez por ello lo de melómano.

Elogio de la amistad precisamente infiere en la importancia de las relaciones y como el término clave dentro de la amistad es la reciprocidad.
Cita a Borges: “La amistad no necesita frecuencia, en el amor la falta de ésta puede ser terrible”.
Pero bueno, hojeando el libro, ubiqué el título de otro ensayito, algo así como “sobre la muñeca inerte”, e inmediatamente al iniciar hace referencia al cuento “El almohadón de plumas” de Horacio Quiroga. Leer ésto me hizo viajar en ése instante a mi primer año de secundaria, pues éste cuento se me quedó muy grabado. Me acuerdo que como nos daban los libros, una cuarta parte del grupo tenía el libro diferente, yo pertenecía a la otra privilegiada mayoría, sin embargo, me gustaba más el libro de mis otros compañeros, fue en ése donde una vez leyeron sobre el almohadón; yo creo que fue el primer cuento que me gustó mucho, y hasta hoy, lo volví a leer y me volvió a cautivar, aunque me da como que miedito, pero por ello me gusta🙂
Prado Galán habla sobre “la muñeca inerte”, un fragmento que hace referencia a la muñeca de la mano de Alicia, y a Alicia misma, por el estado en el que estaba. Me encantó.

Alicia, no en el país de las maravillas

En fin, pueden leer “El almohadón de plumas” dando click aquí🙂

Sweet dreams?

Ya que me acordé de mi cuento favorito de la secundaria, en la primaria, por ahí de quinto, el libro de español traía unos monillos (Chuco , Valentina y el perro que no me acuerdo como se llamaba, supongo que firulais), y la primer lectura/cuento del libro era “La mancha de tinta”, cuando lo leí, me acuerdo que cuando agarraba los libros los abría rápido para ver si agarraba a las manchas de tinta antes de que se acomodaran, ahahhaha. Bueno, entenderán de lo que hablo cuando lean el cuento, ése si se los pego aquí abajo, pues está cortito🙂

La mancha de tinta (Miguel Ángel Vargas)

María Teresa miraba las bancas vacías del salón. Estaba sola. Todos sus compañeros jugaban en el patio. Era la hora del recreo. Ella no había podido salir; una tarea traviesa que no se dejó terminar había sido la culpable.

La niña miraba su salón. Le gustaba. Desde el año pasado, cuando cursaba cuarto año, y pasaba frente al de quinto, sentía ganas de estar allí. Ya estaba en quinto. Pensativa miraba a su alrededor.

De pronto escuchó un ruidito. Fue como un “shsss, shsss”. María Teresa volteó. El ruidito había salido de una esquina. Del rincón. Ahí, en ese rincón, estaban, acomodados sobre una tabla, algunos libros. Los niños del año pasado los habían dejado. No eran muchos libros pero llenaban la tabla . Estaban paraditos, un poco inclinados, como en las bibliotecas. También había revistas, periódicos y otros papeles.

El “shsss, shsss” se repitió. María Teresa se levantó de su banca y se acercó al rincón . Lo hizo despacio. Se paró frente a la tabla con los libros y esperó. Quería saber quién hacía aquel ruidito. Mientras esperaba, observó los libros. Estaban pegaditos unos a otros como si sintieran frío. Eran de diferentes tamaños: unos altos, otros chaparros; había gordos y también flacos; había de colores claros, y había negros y azules.

María Teresa esperaba y el ruidito no se repetía. Estaba por regresar a su banca y terminar la tarea, cuando vio lo que vio. Algo que parecía una mancha de tinta luchaba por salir de entre las hojas apretadas de uno de los libros en la tabla.

-¡Caramba! Cada día que pasa me cuesta más trabajo salir.

Me estoy volviendo muy vieja y torpe – dijo aquello que parecía una mancha de tinta, cuando acabó de salir.

María Teresa se asustó. Efectivamente, era una mancha de tinta y se le alcanzaban a notar algunas letras. ¡Ya sé! – pensó la niña – esa mancha está hecha de las letras que hay en las páginas del libro.

¡Claro! Claro que estoy hecha de las letras que están en las páginas. Yo, como todas mis hermanas, vivo entre las hojas de los libros.

María Teresa se asustó más. ¡ La mancha podía leer sus pensamientos! ¿Cuántas manchas habrá en cada libro?, pensó la niña.

– Tantas como hojas que tenga el libro – contestó la mancha – . Cada una de nosotras vive entre dos páginas. Cuando un libro está guardado y nadie lo hojea, somos manchas que duermen en el centro de las páginas. Pero cuando una mano toca el libro, rápido nos despertamos y nos regamos por las páginas formando palabras en el orden en que deben ir.

La niña rió al imaginar la rapidez con la que deberían moverse las letras para acomodarse correctamente en las páginas. Igual que un hormiguero. ¿Y no se equivocan?, pensó.

— Nunca. Cada una de nosotras sabe muy bien lo que debe hacer: si el autor escribió un libro de cuentos, sabemos cómo acomodarnos para que las palabras hagan un cuento y no un poema; si el libro es de información, nos acomodamos de otra manera, y así como todos los demás.

— Oye — la niña se atrevió a dirigirle la palabra por primera vez – enséñame cómo se acomodan.

En ese momento, la puerta del salón se abrió y empezaron a entrar los compañeros de María Teresa. El recreo había terminado.

— ¡ Oigan muchachos, vengan a ver!
– los llamó María Teresa….

En fin, ¿y ustedes? ¿recuerdan algún cuento en especial que hayan leído o les hayan contando?

5 Responses to Recordando cuentos

  1. Garrick says:

    De ambos cuentos me acuerdo muy bien, ambos recuerdo que me gustaron bastante bastante, es curioso como muchos hemos leído los mismos cuentos😀 hasta hoy no habia pensado cuantos niños mas leyeron el mismo texto una y otra vez y cuantos nos seguimos asustando y revisando bien la almohada antes de dormir😀.

  2. Garrick says:

    .++ cuidado con las manchas pudieran ser de roderuburks y estuvieran locas pam pam paaam manchas asesinas

  3. maiitee B. says:

    wey!! yo tambb lei la del almohadon de plumas!!! y a mi tambb me gusto un chorroo!!! anda, de vdd todos leemos lo mismoo….
    y el del otro cuento, creo que tamb (tngo un vago recuerdo) y mas porque la niña se llamaba como yo😀 jajajaja
    en fin, gracias x lo del atube…. (no se que madres) y yaa….

    PD. mil cosas qe contar sobre la visitaa a los concretos, me llene los zapatoss de cemento, arena, grava y no se que sustncias rarass…. los albañiles (no creo qe sea ese el termino para ellos, pro bah! trabajan con cemento no?) mientras unos nos chiflaban la abeja miope (cancion popular ranchomexicana, perdon x el qe le guste y lea este comentario y le paresca ofensivo), otros nos ofrecian su lunch!! WTF!!! y nosotras, no gracias, provechoo… y el albañil, andeles, ahorita qe esta calientito, vengansee… WTF, WTF, WTF!! mejor nos fuimss de ahii jajajajaja
    en fin, creoo qe lo sobresaliente era eso… a verss como nos va mañana en la otra😛
    salee, te qieroo weyy!!

  4. maiitee B. says:

    que pedo con mi comentario…. parecee bibliaa jajaja
    ahh por cierto, hoy no fui a mi dosis diaria de antiiglesia :S
    esoo me pone maL… en fin, ya ire el vierness

  5. Mesi Lemit says:

    Te agradezco mucho que hayas puesto el de la mancha de tinta, es muy especial para mí; lo he copiado y puesto en mi blog; claro que he dicho que lo encontré en tu página. Que estés muy bien. Saludos y gracias otra vez por compartir con nosotros esos cuentos que tienes.

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