Lecturas pendientes y otras hechas

Yo siempre quejándome de mi calma, tranquilidad y lentitud para leer.

Desde mi cumpleaños mi amors me regaló Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, que como cualquier libro de Murakami ¡Es buenísimo! pero ash soy una mala lectora que nada más no lo he acabado. (son pocas más de novecientas páginas) pero ya llevo una buena parte. Podrán decir “¿por qué si te gusta tanto no lo acabas?”, no es éso, tal vez me ponga a hacer otras cosas y por éso he avanzado lenta pero segura.

Luego, en nuestro pasado viaje a León. No lo van a creer, pero encontré un libro que venía buscando hace como dos años (que no encontraba en cielo, mar, tierra e internet). ¡Pero lo tengo en mis manos! Incluye 52 relatos cortos. De los cuales llevo la mitad también. ¡Después de tanto buscarlo no he terminado de leerlo! Pero ya estoy en ello también🙂

Precisamente hoy compartí en la clase de los libros uno de los cuentos del libro. Pero bueno, de él ya hablaré más específicamente en otro post🙂

Y de que pasó con los hobbits después de que un árbol (no me acuerdo como se llama la raza ésta de los árboles parlantes) platicó con ellos. Después del Pájaro y el libro imposible de conseguir seguiré con Las dos torres, de veritas.

Pero hoy, la mitad del día leí “Los demonios del Edén”, de Lydia Cacho. ¡Lo terminé hoy! (no me tomó un mes Maite!)

Me llamó la atención porque una compañera lo estaba leyendo, y casualmente cuando fui a la biblioteca ahí estaba, así que lo saqué🙂

El libro creo ya todos sabemos de qué trata (después de que hace como cuatro años) provocó todo un escándalo por un viejo pederasta (Jean Succar Kuri) el cual era muy poderoso por sus amistades con viejos políticos. Pero que tal que se le viene cayendo el negocito y sus “amiguitos” nomás ya decían que no lo conocían (tan weyes, con todos los hechos que probaban lo contrario), ash pero así es ésta gente. El Succar Kuri nomás servía de prestanombre al otro viejo de la mezclilla (Camel Nacif). Pero en fin, uno no sabe ni que pensar, conductas humanas, pues por desgracia, compartimos la facultad de considerarlos como nosotros, humanos. Pero ésa gente no está bien, y me molesta que ni siquiera me tengo que ir tan lejos (mencionándolos a ellos y a toda la red que los protege), sino simplemente con las “autoridades” locales, o cualquier funcionario que gusten elegir, dizque defensor de los derechos y las garantías individuales. Puro cuento que, si vas y quieres presentar una denuncia, te anotan (si esque mínimo hacen éso) en su carpetita “si ándele, en ¿15 días le parece? la atendemos” y avientan tu carpeta ahí junto con otro montón. Ah pero si llegas con abogado a poner tu denuncia y ora si que con huevos, ya se ponen más vivos y te hacen caso (dizque). O llegar y tener que ofrecerles lana para que te manden una patrulla.
Por éso la gente no denuncia y si denuncia pues que ganas, con el trato que te dan.

Citando a Cacho:

“La corrupción e ineficacia de las autoridades son responsables de que miles de víctimas y testigos de delitos graves en éste país prefieran guardar silencio, antes de enfrentarse a la torpe maquinaria de la policía judicial”

Por éso no me sorprende que la gente tome justicia por sus manos. Y es que todos sabemos que aquí la justicia no funciona como en otros países primermundistas.

“Quien esté involucrado es responsable de sus actos y, por tanto, tendrá que enfrentarse a las consecuencias; llámese como se llame, así de fácil”

Ésto suena bien bonito claro, que ésto se aplicara a cualquiera, seas Luis Miguel, Martin Esparza o un Libanés pedófilo con amigos políticos.

Me llamó la atención como en los inicios del libro, Lydia Cacho relata la “fundación” o “crecimiento” y desarrollo de Quintana Roo (En 2004 cumplió treinta años de ser decretado como estado). Y como éste era una “frontera”:

“La característica principal de una zona de frontera es una población volátil, emigrante, inestable, que no permanece más que el tiempo necesario para hacer dinero rápido, que no crea raíces, a la que no le interesa desarrollar instituciones relacionadas con la vida sedentaria, por ejemplo, instancias educativas o de salud”.

Relata la fundación de Cancún, de donde salieron todos los hoteles y arreglar las playitas bonitas (porque estaba todo feo) y para no echar tanto rollo, se repartieron el lugar, hicieron sus hotelitos, y bien padre, ya que Cancún está en Quintana Roo, la frontera con escasa institucionalidad, precariedad de la justicia y pues bien padre porque llegaban con mucho dinero así que podían hacer lo que les viniera en gana. (Fuckers!!)

A cuatro años de los hechos, desconozco que pasó con todo, no me extrañaría que ya nadie se acuerde.  ¿Qué mal no?

En fin, termino con la cita con quien inicia Cacho su libro…

La esperanza tiene dos hijas: la ira y el valor. La ira para
indignarse por la realidad y el valor para enfrentar
esa realidad e intentar cambiarla.

Agustín de Hipona

Heart

One Response to Lecturas pendientes y otras hechas

  1. maiitee says:

    no tngo nada qe decir…. dejme llegar a mi casaa y escribo algo bnn…. mientras voy a FVille a cuiar mis vacas!

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