Si las miradas la gastaran, posiblemente ya no existiría.
Desfilando por la plaza con su andar de pasarela, arrancando suspiros y casi los cuellos de aquellos que se giraban sólo para contemplar su imagen.
Yo la veía desde la mesita de fondo del café del lugar.
Después de dos expresos y un pay de fresa, decidí ir tras ella, pero antes, corté una hoja de mi agenda, escribí en ella mi nombre y teléfono, la doble a la mitad, y después hice otro doblez vertical y la guardé en mi bolsillo izquierdo. Pedí la cuenta y salí.
La observé entrar a una tienda naturista, pidió un yogurt con granola, su sonrisa parecía alegrar el día del cajero, ella agradeció el servicio, tomó el cambio, y se sentó en una banca, dentro de la misma tienda.
Me sentí conducido por un fuerza de atracción indescriptible, me acerqué a la banca, tomé asiento, y le dije: “buen día, ¿que tal señorita?”
-buen día-me respondió, y se llevó una cucharada del yogurt a la boca.
Se podía sentir y respirar su ego.
-¿Me podría decir que hora es?
Tomó mi brazo izquierdo, subió la manga de mi saco lo sufiente para asomar mi oculto reloj, y me dijo:
-son 6:35
Sonreí, esperando que ella lo hicera también, pero solo tomó otra cucharada de yogurt.
-¿Por qué no solo preguntas mi nombre y mi teléfono? Con suerte y te doy datos reales.
-No quiero sus datos reales, la quiero a usted-le respondí
-Ja!¿Por qué me habrías de querer?No me conoces, no sabes quién soy.
-No, no lo sé, pero si sé que soy uno más en su colección.
Saqué de mi bolsillo la nota que había hecho, y se la tendí.
-Aspiro a ser más que uno más-le dije.
Me puse de pie, y me despedí diciendo “hasta pronto”.
Ella sonrió e imaginé verla siguiendome con la mirada mientras me retiraba caminando a paso lento y con las manos en los bolsillos.
Posted by valenz







